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RFAF / Antonio Muñoz

Antonio Muñoz ya tiene familia de adopción dentro del futbol sala, se trata de la de Lucifer, de la que también somos miembros. El vicepresidente del área deportiva de la RFAF conocido popularmente como Canito desde hace algún tiempo se está preocupando de la mala situación por la que atraviesa el futbol sala andaluz. Por fin alguien de la cúpula de la RFAF está interviniendo en el gran problema que está sufriendo este querido deporte desde hace casi diez años. Exactamente desde que Eduardo Herrera tuvo el desacierto de poner a Miguel Sarria al frente del CAFS.

El pasado día 17 en la RFAF el vicepresidente del área deportiva cito a los delegados provinciales de futbol sala con el fin de saber in situ las inquietudes de estos, ante el desastre que es la Comisión Andaluza de Futbol Sala (CAFS).

Esta citación ha sido la gota que ha llenado el vaso para que Canito sea miembro del libro de familia de los Lucifer. Para Miguel Sarria, el cabeza de familia de esta destructora familia es Futsalsur, que es la gran culpable de que en el futbol sala andaluz todo vaya mal. Su director es un ruin que solo sabe hacer daño a los currantes como el, criticando todo lo bueno que hace. A esta familia, él, añadió a Sergio Barroso, personaje que nunca fue de su devoción, y que para colmo el responsable del área deportiva de la RFAF pone su confianza en el técnico para que dirija esta parcela dentro del futbol sala.

Para Miguel Sarria todo el que no baile a son de su música va contra él, lo que supone ser inscrito en el libro de familia de Lucifer –que para eso son los malos-. Las últimas noticias que nos llegan –contrastadas- es que por las esquinas de Sevilla, recinto ferial y hasta en Pozo Alcon ayer, va largando fresco de Canito. Al vicepresidente de la RFAF al que el mismo alerto sobre Lucifer, ya lo ha cambiado de bando. Y todo... porque no le ha gustado que se preocupe del futbol sala –su cortijo particular-, que reuniera a los delegados provinciales sin el estar presente, y que sea constante en su interés en que Sergio Barroso sea el responsable del área deportiva dentro del futbol sala. Ahora resulta que para Miguel Sarria, el hombre que para la gente del futbol sala se está preocupando de su deporte, se mete donde no le importa. Y todo porque por fin, dentro de la RFAF lo han matriculado. Es increíble escuchar que el dirigente que se está preocupando por un deporte dejado de la mano de Dios dentro de la RFAF, se va a llevar un “palo”. Vamos…. que Eduardo Herrera lo va a destituir por hacer lo que el presidente del CAFS tenía que haber hecho desde hace muchos años.

El perenne presidente que nadie quiere, pero al que hay que soportar, se considera el amo del futbol sala dentro de la RFAF. Que las cosas funcionen mal no le importa nada, solo que su música sea la se escuche aunque sea un desastre. Ahora resulta –como ya saben que no vale ni para estar escondido porque lo ven- que los que fallan en el CAFS son los delegados provinciales que no trabajan. Se queja de que él, no los ha nombrado como delegados. Afortunadamente en esto último tiene razón, porque de ser así, hubiesen sido delegados sumisos a su amo, y lo mismo sucede como con el cuerpo técnico de selecciones que el designo. La infraestructura montada es lo más parecido al Teatro Chino de Manolita Chen.

Antonio Muñoz ya es miembro de la familia de Lucifer. Aunque dentro de la RFAF tiene un rango superior al del presidente del CAFS, para este, ya es un metomentodo, y lo más parecido a una mosca cojonera. A Miguel Sarria el futbol sala le importa muy poco o nada, su ego tiene unos principios, ser, primero yo, luego yo, y siempre yo. Y como dice la Belén Esteban, “yo por mi hija mató”. Que cada uno saque sus propias conclusiones.