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Melilla / Kansas City ciudad sin ley

Con la llegada en marzo de 2009 de Antonio Escribano a la presidencia del CNFS, no tardo Diego Martínez, presidente de la Federación Melillense de Futbol en hacerse un hueco en el CNFS. La amistad que el Caudillo de la Mancha mantiene desde años atrás con Martínez le colocaba como presidente del Subcomité de Competiciones de Clubes. Vamos… un enchufe en toda regla como se ha demostrado en los años sucesivos que desafortunadamente no han sido pocos.
 
Como en el mandato de Antonio Escribano como presidente del CNFS todo va de compadreo, la Federación Melillense no tardo en gobernar un nuevo grupo de tercera división (el 24º) que el Caudillo le concedió a su buen amigo. Increíble pero cierto,  una ciudad con 84.500 habitante con un grupo de tercera división
 
Todo se engendró debido a que los  equipos de la liga local de la ciudad autónoma vendieron a su presidente que ellos también tienen derecho a ascender a Segunda B, y que si no tienen competición el ascenso era inviable. No les falta razón, la cuestión es la forma.

 

 

 

El Reglamento General de la RFEF dicta en su artículo 209 que los clubes de futbol sala deberán celebrar los partidos correspondientes a las competiciones oficiales deberán   jugarse,   obligatoriamente,   en  pabellones totalmente cubiertos, que deberán poseer:
 
-          Un marcador electrónico que deberá reflejar: período y tiempo de juego, tanteo, número de  faltas  acumulativas  de  cada  equipo,  señal  acústica  para  las  interrupciones  del  juego  y avisos que tenga la suficiente intensidad y sea perceptible por todos los participantes, con paro parcial y continuación, situado de forma visible desde la mesa de anotadores.
 
-          Suelo  de  parquet,  caucho,  madera,  linóleo  o  similares  no    abrasivo,  debidamente homologado por el CNFS  y con los demás condicionantes establecidos en el precepto relativo a la superficie de juego.
 
-          Vestuarios independientes para cada equipo con capacidad mínima de quince personas, y de cuatro para los miembros del equipo arbitral, con sanitarios, duchas y lavabos con agua caliente y fría.

 

 

 

El grupo 24º de Tercera División con el consentimiento de su presidente Diego Martínez incumple la reglamentación en los apartados reseñados al jugarse los partidos en instalaciones como se aprecian en las imágenes.
 
Desde que el amiguete le concedió Martínez el grupo en la cuarta categoría nacional, los equipos de Melilla que se inscribieron en Tercera División -una liga local camuflada- juegan de forma irregular en instalaciones que ninguna territorial del resto del país aceptarían. Si la Federación Melillense de Futbol quiere tener su grupo de Tercera División, están en la obligación –como hacen el resto de territoriales- de hacer cumplir el reglamento, y si la Ciudad Autónoma no está preparada para poder atender una competición nacional, pues se desiste de organizar y no se hacen trampas.
 
Diego Martínez, presidente de una federación territorial, y presidente del Subcomité de Competiciones de Clubes del CNFS, es uno de los dirigentes federativos que más hincapié debe poner en que se cumpla en el futbol sala de clubes  lo que marca el reglamento de la RFEF. Melilla, su territorial, no puede ser lo más parecido a Kansas City ciudad sin Ley con el consentimiento de Antonio Escribano.