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Actualidad / CAFS

Mañana viernes a las 18:00 se reúne el CAFS en Tomas Pérez en tarde de trabajo. La cuestión es para qué. Muchas cosas tienen que cambiar en un Comité donde su presidente –con fecha pasada de caducidad- no se marcha ni aunque le echen agua hirviendo con sosa cautica. Tampoco hay quien lo eche, lo que ha cansado hasta al mismo Antonio Muñoz “Canito” que quiso meter baza en el castigo que sufre en futbol sala desde la RFAF, pero que ha tenido que desistir retirándose lentamente.

Miguel Sarria se siente fuerte, vuelve a ser el “loperiano” que todo lo quiere hacer (presidente, responsables de selecciones y competiciones de clubes, director deportivo) pero sin hacer casi nada bien.

Ha comenzado la temporada y la primera jornada de trabajo podría ser un buen momento para intentar dar un giro a un Comité que más que trabajar por el futbol sala andaluz, es un puzzle desganado con un loperiano ahora en alza, dedicando la jornada del jueves para hacer de director deportivo pasándose por el forro el área deportiva.

En teoría el CAFS está compuesto de un presidente y dos vicepresidentes junto al resto de delegados provinciales. Los dos vicepresidente tienen designación, Rafa Hidalgo (competiciones de clubes) y Rafa Ortega (selecciones andaluzas). Hidalgo -dirigente valido- debería de estar más implicado en el tema de club, como es la confección de los dos grupos de 3º división, calendarios, etc. La cuestión es que el presidente loperiano lo quiere abarcar todo y luego pasa lo que pasa, que no es poco. Las relaciones entre Miguel Sarria y Rafa Ortega no son las idóneas, algo que no es nuevo, y todo porque el presidente loperiano ni trabaja ni deja trabajar. Rafa Ortega presento su dimisión y de forma pública manifestó que Eduardo Herrera no se la acepto. Tonterías las precisas. Cuando se presenta una dimisión, ni el papa de futbol ni San Pedro bendito pueden privarte de tu decisión. Rafa Ortega no dimite porque no quiere, y el presidente loperiano como lo quiere llevar todo, ni se inmuta. Qué más da, si a él todo lo que no sea –primero yo, luego yo, y siempre yo- le importa tres carajos.

El reunión del viernes que van a tener todos los componentes del CAFS es un buen momento para poner las cartas en la mesa. Rafa Ortega que ni esta ni se le espera, debe presentar a Miguel Sarria su dimisión y dejarse de gilipolleces. Al presidente hay que decirle que ya basta de querer abarcarlo todo –así le va al futbol sala andaluz-. Si Rafa Hidalgo es el responsable de las competiciones de clubes, ¿por qué uno de los miembros que va estar sentado en la mesa no puede ser el responsable de selecciones? Seguro que mejor que Miguel Sarria lo hace. Otra asignatura pendiente es el área deportiva dentro del CAFS, que ejerce el presidente loperiano –así van las selecciones- y que debe de ser responsabilidad de un técnico que dé el nivel. Antonio Muñoz nombro a Sergio Barroso y el presidente loperiano lo torpedeo hasta el punto que dimitió.

De la reunión que se va a celebrar en Tomas Pérez debe de salir la unanimidad. Un Comité Andaluz en el que se trabaje en equipo en el cada uno tenga su cometido. Lo que hay es lo que hay, y no valen las quejas de Miguel Sarria cuando lamenta que a los delegados no los ha nombrado el. Como presidente a él tampoco lo nombro el futbol sala andaluz, y lleva diez años padeciéndolo.

 

- Para los que no son beticos ni sevillanos, la palabra “loperiano” viene de Lopera, que fuera presidente del R. Betis Balompié, lo quiso llevar todo y llevo al club verdiblanco a la ruina.